Rojos: Rafael Pérez Lorenzo

“ROJOS”
RAFAEL PÉREZ LORENZO.
Carmín, bermellón, púrpura, tierra, cadmio, escarlata, cobre, granate… son matices de un tono energético que causa efectos especiales en el organismo: aumenta la actividad hormonal, estimula el apetito, eleva la temperatura y acelera el ritmo cardíaco. En el lenguaje, como a través de un prisma, su significado se refracta en un espectro de vivos contrastes; una
polisemia tan dual como el rayo irisado en el que viaja. Por ejemplo, da vida al hierro y con el tiempo lo deshace. En dos marcas inclinadas revela peligro, pero cruzadas, conduce al rescate. En el aire respira oxígeno, pero asfixia las mareas. Se descubre en el origen del cielo y en su final. Con forma de estrella se dibuja una constelación de esperanzas, pero traza otra de decepciones. Después de todo, es el calor del incendio, pero también de la manguera. Y, en nuestros cuerpos, encierra una mecha de conflicto. Es su interior es vigor y, fuera, muerte. Inspira pasión y también pausa. Es signo de valor y de rabia. Para la fe, expresa un ciclo innombrable. ¡Y para un doceavo de la mitad de los ojos es verde! Este es un color de luchas entre lo aparente y lo invisible. En él comienza la luz. Y por debajo sólo existe oscuridad.
Profesor y Decano de la Facultad de Comercio, Turismo y Ciencias Sociales de la Universidad de Oviedo hasta hace seis años. Desde su jubilación se ha dedicado a profundizar en el lenguaje fotográfico, con fotos en exposiciones individuales y colectivas. En el mundo del teatro a realizado numerosas imágenes promocionales para Teatro del Norte, Etelvino Vázquez, así como para obras de diversos autores. En los 80 también realizó fotos de moda que se publicaron en folletos y en revistas asturianas.