Las flores son instantes, en ellas, el tiempo se vuelve color, aroma y latido, es un arte que nace para perderse, cada pétalo cae como un susurro que recuerda que la belleza vive en lo que no se puede retener. Aquí, lo efímero no es pérdida, sino celebración. La obra cambia, se marchita, se transforma, igual que la vida que la inspira. Que este gesto frágil, breve y luminoso, nos invite a mirar más despacio y a honrar aquello que solo existe un momento.
Jorge Alonso Molina
El arte efímero una idea realizada sobre
Anatomía de la luz póstuma
De: Luis Lujó Semeyes