Siguiendo con la actividad «El escaparate del arte» desde el día 1 de febrero podremos ver las obras de Juan Carlos Rodríguez (Daichi).
La inauguración oficial tendrá lugar el próximo día 14 de febrero a las 17 horas con la charla del autor «las mil caras del mundo» en la que nos mostrará su obra sobre retratos, casuales o no, en variedad de situaciones.
Nací en Madrid, he vivido en Sevilla muchos años y desde el verano del 24 me he asentado en Asturias, donde conocí Asemeyando y sus buenas gentes.
Mi padre me inició en la fotografía cuando yo era un chaval. He pasado por los lógicos pasos y “sarampiones” fotográficos, en cuanto a temas y técnica. Analógico con cámara rusa y alemana, ambas con ojímetro, hasta llegar a la sofisticación japonesa; pequeño laboratorio de blanco y negro; descubrimiento de las diapositivas en color y el afinar parámetros porque no había segunda oportunidad y porque las cosas se ventilaban en cámara, no en procesado. Y luego entrada al mundo digital y a reinventarse.
He picoteado por diversos temas, como retrato de oportunidad en la calle; algo de retrato preparado; neocochambrismo o el morbo del abandono, la herrumbre y cochambre y abstracciones varias; recreaciones históricas, con mucho retrato más que documentación; y últimamente mucho macro, más bichos que personas (se ve que la vena sociópata ve ganando terreno).
Los periodos de actividad fotográfica intermitente han dado paso a dedicación completa mientras sigo estudiando, leyendo y deleitándome con la música.
Cada día salgo a la calle, o al monte, a viajar. Salvo el pasaporte echo en la mochila casi lo mismo que para pasear por Lisboa, Estambul o Pekin. Y con el “por si acaso” termino cargando con más material que el que luego uso, pero creo que ya es tarde para cambiar.
Influencias… muchas, de muchos fotógrafos, buenos, regulares y malos. Todo se mezcla y fermenta. Luego hace que me decante por elecciones personales sin tener una línea clara en mi mente y mi corazón que me una con un fotógrafo concreto. Además mi memoria va fallando al ritmo que corresponde con mi edad. No recuerdo los nombres de los autores de tanta y tantas imágenes que he visto. A lo que hay que añadir la influencia de escritores, músicos, escultores, pintores, etc, etc. y las personas que he conocido en mi vida. Entre todos alguna impronta habrán dejado.
