PRINCIPIO DE INCERTIDUMBRE
Oct21

PRINCIPIO DE INCERTIDUMBRE

 El pasado catorce de octubre de 2022, tuve la oportunidad de explicar y exponer por primera vez, ante público, en la asociación fotográfica Asemeyando, mi fotografía. Mi forma de explorar las calles con sus gentes, sus modos de relación, sus gestos, sus expresiones, …salpimentadas de documental, para ser ancladas en las corrientes húmedas del aire marino, por entre nubes curiosas de blancos cúmulos con existencia individual.  Las dudas antes de decidir a exponer fueron elevadas. Tras catorce duros asaltos boxísticos, de quince minutos de duración conmigo mismo, derrengado, llegué a la conclusión, de que en realidad, exponer, se transforma en un acto donde todas las tomas fotográficas, todos sus símbolos y caracteres, salen volando para mezclarse y combinarse en las formas seleccionadas por el autor; y de esas formas, en ocasiones, surgirán relatos extraordinarios, bellezas que te dejen clavado a la silla a modo de punta de hierro en la madera, en otras, surgirán antiguas criaturas de barracas de feria. Exponiendo se asume un riesgo, por supuesto, pero si nunca se diera el paso de exponer, uno se parecería al cero, que aun representando lo absoluto, no se le puede atribuir cualidades, pues es la negación de todos los atributos. Luego, quién quiere parecerse a un cero. Antes de dar inicio a las explicaciones de mi exposición, era consciente de que había recorrido un sendero ascendente repleto de pedrizos y cardos borriqueros. Camino de herradura internándose en el lejano horizonte, donde un cielo de nubes esponjosas se mueven al ritmo de una presuntuosa gitana sentada bajo un seto mojado. Goyesca, luciendo mantilla y peineta, charlando a gritos con las piernas que tiemblan, con el mundo, o vete tú a saber con quién. Exponer puede resultar como aquellas peleas de novios de la serranía andaluza, que, en la noche de San Juan, el hombre, decoraba la casa de su amada con flores y ramos de cereza, pero si la noche anterior habían reñido, entonces ponía ortigas y cardos. Son cosas del amor cuando se convierte en fuego tenso y prolongado. Al contrario de una sopa de letras la cual nunca se convertirá en un libro, quien expone su fotografía, de alguna manera, es un espíritu con nervio narrando aventura, armado de sable que no cesa de añadir fuertes pinceladas de truhanes coloridos; poseedor de ese brillo acerado en los ojos de quien no ha comido durante largo tiempo, y sentirse a la vez, sorprendido por la desnudez del acto expositivo. Sí, a la hora de exponer, el miedo se puede ceñir sobre el autor a modo de crepúsculo en invierno, pero si hacer fotografía es un patrón generado por explosiones...

Leer más
Rodrigo Núñez Buj : La Indecisa Mar
Oct15

Rodrigo Núñez Buj : La Indecisa Mar

El pasado 7 de octubre pudimos asistir a la Inauguración del libro y exposición del mismo título en el Hospital valle del Nalón. Un éxito de público y una gran presentación del autor, quien nos explicó sus motivaciones , sus anécdotas, sus inquietudes. Queremos agradecer a la Gerencia del Área VIII, a Rodrigo Núñez Buj, y a los asistentes que han contribuido al éxito del...

Leer más
R. Ibáñez: la vida en Marruecos
Oct15

R. Ibáñez: la vida en Marruecos

Nuestro socio y amigo R. Ibáñez nos mostró ayer su forma de ver y sentir Marruecos. Nos presentó su trabajo, nos mostro su interior en un desnudo integral de sus sentimientos y mantuvo durante casi dos horas una buena charla fotográfica. Cómo no podía ser de otra manera, al finalizar nos reunimos para compartir sidra y tortillas, pues ese es el sentido de la fotografía y las asociaciones: disfrute y amistad...

Leer más
Street Life on Marocco de R. Ibañez
Oct08

Street Life on Marocco de R. Ibañez

Este próximo viernes R. Ibañez nos mostrará su forma de entender la fotografía callejera, en este caso en Marruecos. Además procederemos a inaugurar nuestra nueva pantalla de proyección Qled de 55 pulgadas para un mejor disfrute de las imágenes. Os esperemos en nuestro...

Leer más
SENDEROS DE AGUA Y TIERRA
Sep28

SENDEROS DE AGUA Y TIERRA

Oigo voces afirmando, que, para ser un periodista, de esos de pata ancha y negra, se ha de estar en posesión de dos cualidades indispensables: ser capaz de extenderse escribiendo sobre un tema del que no se sabe ni papa, y describir un acontecimiento al que no se ha asistido.             Días atrás, durante una comida fraterna de la asociación fotográfica Asemeyando, tuve la oportunidad de mantener una distendida y amena conversación con el fotógrafo que a continuación describiré en este pequeño artículo.             He observado por medio de las llamadas redes sociales, largas pinceladas de su fotografía. También he podido asistir a una proyección de su obra en la sede de Asemeyando en La Felguera, lo cual, me dio una nueva oportunidad de profundizar en el sentir, latir y pensar del fotógrafo: Vasco lo llaman. Y no, no soy periodista.             No lo conocía en persona, y cuando se presentó la oportunidad, lo primero que observé, fue la expresión serena de quien cree saber lo que hace. Expresión reafirmada por un rostro vivaz de mirada sincera, comunicativa.             Mientras lo oía explayarse—arranca y hay que pararlo—sobre su creación fotográfica, no pude dejar de sonreír para dentro, pues Vasco, al igual que todas las sociedades humanas, ha sentido la profunda necesidad de describir sus orígenes relatando su propia historia creativa, con la particularidad de caminar descalzo—autodidacta proclama él—por el suelo pavimentado, frío, protegiendo la llama de una vela—conocimiento digo yo—con la mano.             Bromista, alegre y ciertamente revoltoso, al momento de relatar su obra, maneja la situación con la seriedad de arúspice de buena fe.             Esta forma de hacer frente a los accidentes que la creatividad le pone delante, lógicamente, le traen ausencia de sosiego; aunque en Vasco, se mezcla brutalmente con su peculiar entusiasmo. Es entonces cuando se ve arrastrado a realizar una fotografía que no juegue con la ambigüedad de los nombres para producir efectos equívocos.             De ahí, que con cada fotograma se rompa por dentro al mostrar sueños estructurados en procesos de cambio permanente; su fragilidad a la par que la resguarda. Algo así como esa cerámica griega, a las que el poder del fuego les confirió cualidad casi divina, prodigio de Hefesto.             Fotografías iniciadas de modo confidencial, y finalizadas en notas cristalinas fluyendo en el ambiente con el semitono adecuado, acunando los sentidos del espectador—tal y como si escucharan una nana—al apoyarse en confesiones cromáticas de frescura alada por la facilidad con que se encadena una toma a otra.             Ahí está, envuelto en su iconografía musical como si de un abrigo se tratara. Enamorado de la luz cuya estrella se le...

Leer más